Una
investigación realizada por el diario británico The Independent
consultando a 35 de los más importantes investigadores del Vih/Sida
en Gran Bretaña y los Estados Unidos, ha revelado que la
comunidad científica esta abandonando la esperanza de encontrar
una vacuna para el virus del Sida
El creciente
pesimismo de de los científicos parece ser resultado del
estrepitoso fracaso en las pruebas de la vacuna manufacturada
por los laboratorios Merck que no sólo no resultó efectiva sino
que, en algunos casos, incrementaba la posibilidad de ser
infectado con VIH.
Luego de unos
inicios prometedores cuando fue probada en primates, la droga
reaccionó de manera muy distinta al emplearse en humanos que
estaban en alto riesgo de infección. El que las pruebas en
animales hayan resultado engañosas ha dado más argumentos a
quienes se oponen a que se experimente nuevos medicamentos en
animales.
De entre los
científicos consultado, dos tercios cree que no se logrará una
vacuna efectiva contra el VIH en los próximos 10 años y varios
de ellos dijeron que podría tomar al menos 20 años más de
investigaciones antes que pueda encontrarse una vacuna que
efectivamente proteja contra la infección o el desarrollo del
Sida.
Hace un par de meses, en
una intervención en la reunión anual de la Asociación
Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus
siglas en inglés) David Baltimore, Premio Nobel de Medicina,
llegó a preguntarse si algún día sería posible encontrar una
vacuna.
"Si llevamos veinte años
diciendo que en diez años se encontrará una vacuna, es casi
una obligación preguntarse ¿realmente sucederá? Algunas
personas afirman que nunca ocurrirá".
"Hemos trabajado para
encontrar una vacuna contra el VIH desde que el virus se
descubrió (...) Y ahora no estamos más cerca de encontrar
una vacuna de lo que lo estábamos entonces", afirmó
Baltimore.
El reporte de The
Independent ha reavivado el candente debate respecto de como se
deberían emplear los fondos de la lucha contra el Sida. Muchos
argumentan que las enormes sumas de dinero que se destinan a la
investigación de vacunas y otras drogas debería emplearse en
buscar nuevas y más efectivas maneras de prevenir el contagio.
El año pasado
Bill Gates, propietario de Microsoft, prometió que su fundación
destinaría 24 millones de dólares para apoyar el desarrollo de
un vacuna contra el VIH.
En 2007, se
estimaba que en todo el mundo habían 33.2 millones de personas
con VIH y que 2.1 millones habían muerto a causa de la
enfermedad, entre ellos 330,000 niños. Más de tres cuartas
partes de estas muertes ocurrieron en el África Subsahariana.