La orientación sexual de Kertbeny siempre
ha sido un misterio. Solía describirse a si mismo como
"normalmente sexuado" pero en sus diarios puede notarse que
apreciaba la belleza masculina. Cuando se mudó a Berlín en
1868, a la edad de 44 años, aún estaba soltero y fue
por esta época que acuñó el
término "homosexualidad" combinando una raíz griega (homo=igual)
y una latina ( sexualis=sexo) usándolo por primera
vez en una carta dirigida al Ulrichs el 6 de mayo de
1868. (imagen abajo

La
primer aparición pública del término "homosexualidad" se dio
al año siguiente cuando Kertbeny
publicó de manera anónima un panfleto abogando por la
eliminación de las leyes prusianas contra la sodomía
por considerar que un acto privado y consensuado entre dos
adultos no debería ser objeto de sanciones penales.
"Homosexualidad" fue ganado uso conforme
más y más activistas empezaron a difundir la idea de que la
homosexualidad era algo innato y en todo caso un
"problema médico", lo que dio al término un significado
patológico.
Hoy en día rechazamos que la
homosexualidad pueda ser considerada una enfermedad y los
abusos que han ocurrido por causa de la patologización de la
atracción sexual homosexual. Sin embargo, en el siglo XIX
convertir la homosexualidad en un "problema médico"
podía considerarse un notable progreso. Antes de
Ulrichs y Kertbeny, la
homosexualidad era considerada una perversión, una
degradación moral que debía ser castigada con la
muerte.
Sin embargo Kertbeny
parece haberse dado cuenta de los peligros que implicaba la
medicalización de la homosexualidad. No sólo vio que el
argumento de lo innato era potencialmente peligroso
sino que lo consideró irrelevante. De allí que su
argumentación a favor de los derechos civiles gay sea
asombrosamente moderna:
"Probar lo innato...es una peligrosa arma
de doble filo. Quizás pueda parecer interesante desde un
punto de vista antropológico pero a la ley no debe
importarle si esta inclinación es innata o no. A la ley sólo
debe importarle los peligros individuales y sociales que
puedan estar asociados a ella...Por eso no ganaremos nada
probando que ( la homosexualidad) es algo innato más
allá de cualquier sombra de duda. Por el contrario,
deberíamos convencer a nuestros oponentes --usando sus las
nociones legales que ellos usan- de que esta
inclinación no les incumbe en absoluto, ya sea innata o
intencional, ya que el Estado no tiene el derecho de
intervenir en lo que ocurra entre dos personas, mayores de
14 años, que den su consentimiento para algo que no afecta
la esfera pública ni los derechos de terceros."
Kertbeny tenía una idea muy moderna
de lo que significa la homosexualidad como que da claro de
sus escritos donde aclara que los hombres homosexuales
no son necesariamente afeminados ( algo que quedaba
implícito en los términos uranista e invertos) y, para
probar su punto, cita como ejemplo a varios héroes de
la antiguedad.
en 1880 Gustav Jäger
usa el término homosexualidad en su libro "El descubrimiento
del alma". E libro también incluye otro útil término acuñado
por Kertbeny, "heterosexualidad". Luego,
el sexólogo alemán Richard
von Krafft-Ebing tomó prestados ambos términos para su muy
influyente obra "Sicopatología Sexual", publicado en 1886.
En 1895 la palabra entró al idioma inglés
con la traducción del libro de
Krafft-Ebing. Sigmund Freud al usarlo en sus libros y
conferencias impulsó su empleo entre sicólogos y
sicoanalistas y permitió su ingreso a la cultura popular.
Sin embargo, no todos se mostraron a
favor del nuevo término, el sexólogo inglés
Havelock Ellis, en su trabajo de
1897 "Sexual Inversion"
considera homosexual como un término "bárbaramente
híbrido",a pesar de reconocer su amplio uso y sugiere
que se emplee "homogénico" como sustituto. Sin embargo Ellis
debió darse por vencido y empezó a emplear el término
homosexual en sus posteriores escritos.
Para
1930 los términos homosexual,
heterosexual y bisexual ya habían borrado a
cualquier otro para referirse a la orientación sexual de una
persona.
Kertbeny sin embargo no vivió lo
suficiente para ver como el término que había inventado se
volvía de uso universal. Murió de un ataque cardiaco en
Budapest en 1882, a la edad de 58 años, sin jamás
haberse casado.
Su tumba ubicada en el Cementerio
Kerepesi fue redescubierta y en 2002 se colocó sobre
ella una lápida recordatoria. Desde entonces es
objeto de homenaje durante las celebraciones del orgullo gay
en Hungría.