G. A B , un joven de 23 años que laboraba la
estación de servicio Espinoza del distrito de Independencia,
denunció ante el organismo de inspectoría del Ministerio de Trabajo,
y ante la opinión pública, haber sido discriminado y despedido
de manera arbitraria luego de haberse dado a conocer su diagnóstico
VIH positivo.
Según G.A.B, los hechos se iniciaron a mediados
del mes de febrero, cuando un compañero de trabajo, que se encargaba
de hacer tareas en la playa (surtidores), sin su consentimiento
revisó su diario, donde leyó su confesión de ser una persona
que vive con el VIH.
“Mi amigo me hizo un comentario, haciéndome
deducir que había leído mi cuaderno, así es que decidí enfrentarlo
contándole mi caso y pidiéndole que por favor el administrador no se
enterara pues podría tomar la decisión de sacarme del trabajo. El 14
del mes de abril, el administrador del grifo, Roberto Reyes, supongo
que se enteró de mi condición de seropositividad, porque me preguntó
delante de mis compañeros del turno de la tarde si tenía VIH, lo
cual negué por miedo al despido”, relata G.A.B.
El joven trabajador de la estación de servicio Espinoza
S.A de la franquicia de Primax, ubicado en el distrito de
Independencia, manifestó que hhabía sido un buen empleado, tanto que
gracias a su buen desempeño y responsabilidad, sólo un mes después
de empezar a trabajar pasó a formar parte de la planilla de la
empresa . Es por eso que no encuentra otra explicación para su
despido arbitrario el pasado 24 de abril, mas que la
discriminación.
“El administrador me dijo que como
amigo, me recomendaba otro trabajo porque los combustibles me
podían hacer daño, así mismo me dijo que no me despedían por mi
enfermedad sino por las faltas al trabajo. Yo le respondí que mi
médico me había informado que un trabajo como el que tenía no
afectaba mi salud.”, señala G. A.B
En realidad G.A. B si faltó a sus labores hasta
en dos oportunidades en el mes de abril por encontrarse delicado de
salud, perojustificó su inasistencia con citas de atención en el
hospital Arzobispo Loayza
Ante la denuncia del caso, la Organización
Internacional de Trabajo (OIT), envió un mensaje a la oficina de
inspectoría del Ministerio de Trabajo para que se realicen las
investigaciones necesarias. Un inspector del Mintra, realizó la
verificación, junto al agraviado. El administrador negó la
discriminación. Ante esta situación, sólo le queda a G. A. B, cobrar
su sueldo y su liquidación, cifra que no superaría los 300
soles.
Sin embargo, G.A.B, no
descarta la posibilidad de iniciar un proceso judicial a la empresa,
por despido arbitrario y por haber violado el derecho a la
confidencialidad del diagnóstico.
En el Perú, existe la ley 26626, ley “Contrasida”,
que protege los derechos de las personas que viven con el VIH y Sida
.La norma legal señala como una violación punible el faltar
divulgar un diagnóstico VIH positivo, reconoce el derecho al trabajo
de las personas con VIH en cualquier espacio, ya que son mínimas las
posibilidades de la transmisión del virus a sus compañeros de
labores. Sgún las cifras de la Oficina de Epidemiología del Minsa,
el 97% de los casos reportados de VIH y Sida, son por la vía
sexual, 2% por la vía perinatal (de madre a hijo) y apenas el 1% por
la vía sanguínea (transfusiones de sangre, tatuajes, etc).
PROSA, organización de personas que viven con el
VIH y Sida- que trabaja hace más de 17 años para mejorar la calidad
de vida de las personas afectadas, ha manifestado su profunda
preocupación por este caso, y ha señalado que los empleadores,
deberían ser sensibilizados con respeto al trato que deben tener con
sus empleados y los cuidados que se deberían tener con todos los
trabajadores en general. Así mismo no obligar a los empleados a
tomarse la prueba de Elisa, puesto que la decisión es personal y los
resultados no deberían influir para su contratación.