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REPORTAJE : "La Mission" un filme que refleja la
violenta realidad de las minorías en EE.UU.
por Myriam Alvarez (dpa)
Protagonizada por Benjamin Bratt, Jeremy Ray Valdez y Erika Alexander, entre
otros, "La Mission" cuenta la historia de Che, un chicano (Bratt) que vive en el
colorido barrio latino de San Francisco, donde cuenta con la fama de tipo duro y
orgulloso.
Su único hijo, Jesse (Valdez), es estudiante de honor en la secundaria y planea
asistir a la universidad. El joven personifica todos los sueños y anhelos del
padre, él representa todo lo que el padre nunca pudo lograr. El mayor problema
de Jesse, sin embargo, es que es homosexual y no se atreve a confesarlo ante su
familia. |
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La sociedad estadounidense está compuesta por una
mezcla de razas y culturas que conviven en un mismo lugar luchando por mantener
su propia identidad. Sin embargo, todas sus penas y frustraciones encuentran un
detonador en la violencia.
"Nuestra Constitución nos garantiza el derecho a portar armas. Nuestra sociedad
acepta la violencia como algo normal", comentó en una entrevista con dpa el
director Peter Bratt, cuyo segundo film "La Mission" fue estrenado en el marco
del Festival de Cine Independiente de Sundance.
Protagonizada por Benjamin Bratt, Jeremy Ray Valdez y Erika Alexander, entre
otros, "La Mission" cuenta la historia de Che, un chicano (Bratt) que vive en el
colorido barrio latino de San Francisco, donde cuenta con la fama de tipo duro y
orgulloso.
Su único hijo, Jesse (Valdez), es estudiante de honor en la secundaria y planea
asistir a la universidad. El joven personifica todos los sueños y anhelos del
padre, él representa todo lo que el padre nunca pudo lograr. El mayor problema
de Jesse, sin embargo, es que es homosexual y no se atreve a confesarlo ante su
familia.
Che conduce un autobús para ganarse la vida y en sus ratos libres se dedica a
restaurar autos viejos junto al marido de su hermana. Su mundo es sumamente
machista, donde existe un solo rey y donde la corona es sólo suya.
Sin embargo, su mundo se rompe en mil pedazos cuando descubre accidentalmente
que su hijo es homosexual. La furia e indignación lo enceguecen y descarga toda
su bronca sobre Jesse de la única forma que conoce: con los puños.
A partir de ese momento comienza su lucha interna. Con la ayuda de su vecina
Lena (Alexander), Che intenta reconciliarse con su hijo y recuperar su vida
pasada. Pero su incapacidad de aceptar la elección de vida de Jesse lo lleva a
quebrarse emocionalmente.
Cargada de elementos que provienen de las tradiciones indígenas mexicanas, la
película de Bratt se desarrolla en diferentes planos: el social, el cultural y
el humano.
"Hay tanto odio, vergüenza y frustración en los integrantes de los grupos
minoritarios en Estados Unidos. Che pertenece a este grupo que vio el
sufrimiento de sus padres inmigrantes y la degradación que padecieron para que
él pudiera tener una vida mejor", afirmó el cineasta.
"Che reconoce su conexión indígena, sabe perfectamente quién es y cuál es su
lugar. Pero tiene mucho rencor guardado dentro suyo. Además, está acostumbrado a
resolver sus problemas y confrontaciones a través de la violencia física",
añadió.
Según Bratt, la siguiente generación de hispanos será un poco mejor que la
anterior y podrá aprovechar más los beneficios y avances que alcanzaron sus
padres. "Nuestra madre era indígena. Nosotros crecimos viendo esto. Sin embargo,
yo fui el primero en mi familia en ir a la universidad", dijo Peter.
Su hermano Benjamin Bratt agregó que pese a que no se puede justificar la
violencia de ninguna forma, este aspecto de la personalidad de su personaje no
es en realidad quien es. "La pérdida que sufre Che al enterarse de que su hijo
es gay es sumamente profunda", afirmó a dpa.
"Su conducta puede ser juzgada, pero mi esperanza es que la audiencia pueda ver
más allá de esto y se dé cuenta de su verdadero sufrimiento", comentó el actor.
"Cuando uno se convierte en padre, todo lo que hace pasa a ser en función a los
hijos. Yo tengo una hija de seis y un niño de tres años, y como padre hago todo
lo posible para ofrecerles un mundo mejor", agregó.
La escena en la que Che descubre la verdad fue muy intensa para Bratt. "Tuve que
contenerme para no quebrarme emocionalmente, porque en esa escena hay una
fotografía sobre la mesa de Jesse cuando era pequeño, que se parece mucho a mi
hijo", dijo el artista quien está casado con la también actriz Talisa Soto Bratt
(que en el film personifica a su hermana).
La homosexualidad en la cultura latina y afroamericana está asociada con la
feminidad de la mujer. "Lo peor que se le puede decir a un latino o un negro es
que es un marica o una mujercita", afirmó el cineasta.
"Creo que esto se debe a nuestra educación religiosa cristiana. Es algo muy
arraigado en nuestra cultura hispana, la no aceptación de los homosexuales",
añadió.
"Pero mi película no trata sobre la homosexualidad, sino sobre la violencia con
la que vivimos todos los días. Todos los personajes están afectados o son
víctimas de una forma u otra de violencia, ya sea doméstica, callejera, de
pandillas. Los niños hoy día están acostumbrados a juegos electrónicos en lo que
hay que matar para obtener puntos", agregó.
Según Bratt, históricamente los hombres siempre han peleado para sobrevivir.
"Creo que cuando el hombre se da cuenta que está perdiendo la fuerza, que está
envejeciendo, es cuando entra en crisis y abandona a su esposa por una mujer más
joven, se compra el auto convertible o busca cambiar su vida. Todo esto por
temor a la muerte", concluyó. |