Un libro traza la
asombrosa 'biografía' de una de las canciones míticas
del siglo XX
por JACINTO ANTÓN- Barcelona - 13/09/2008
"Mit dir, Lili Marleen". "Contigo, Lili
Marleen". Así termina una de las canciones míticas del siglo XX,
cantada por millones de soldados nostálgicos de ambos bandos durante
la II Guerra Mundial, coreada al borde de las lágrimas en las
extensiones de dunas ardientes del norte de África y en las heladas
tundras de Rusia, en el vientre metálico de los submarinos y en la
panza alada de los bombarderos.
Una fascinante
canción existencial de amor y muerte, de desasosegante melodía, que
le gustaba al propio Hitler -"esta canción nos sobrevivirá a todos",
advirtió- , pero que Goebbels miraba con suspicacia porque nunca la
pudo controlar. Una canción que el 8º Ejército de Montgomery tomó
como botín de guerra tras El Alamein y que los Aliados, tommies
y GI, acabaron haciendo suya en la voz inolvidablemente abrupta de
Marlene Dietrich.
Marlener Dietrich y su inolvidable versión.
Una canción con vida
propia, misteriosa, terriblemente hermosa, romántica pero
Lili Marlene
Vor der
Kaserne
Vor dem großen Tor
Stand eine Laterne
Und steht sie noch davor
So woll'n wir uns da wieder seh'n
Bei der Laterne wollen wir steh'n
Wie einst Lili Marlene.
Wie einst Lili Marlene.
Unsere beide Schatten
Sah'n wie einer aus
Daß wir so lieb uns hatten
Das sah man gleich daraus
Und alle Leute soll'n es seh'n
Wenn wir bei der Laterne steh'n
Wie einst Lili Marlene.
Wie einst Lili Marlene.
Deine Schritte kennt sie,
Deinen schönen Gang
Alle Abend brennt sie,
Doch mich vergaß sie lang
Und sollte mir ein Leids gescheh'n
Wer wird bei der Laterne stehen
Mit dir Lili Marlene?
Mit dir Lili Marlene?
Aus dem stillen Raume,
Aus der Erde Grund
Hebt mich wie im Traume
Dein verliebter Mund
Wenn sich die späten Nebel drehn
Werd' ich bei der Laterne steh'n
Mit dir Lili Marlene.
Mit dir Lili Marlene.
susceptible de ser desfilada, de una estremecedora ambivalencia, que
cantaron, en castiza versión, los soldados de la División Azul, que
las SS hacían tocar a los Sonderkommandos en los crematorios, pero
que asimismo tarareaban las presas de Birkenau cambiándole la letra
para darse una ínfima esperanza.
"Esta canción nos sobrevivirá a todos", advirtió
Hitler, a quien le gustaba.
"Es un tema de
amor, pero también de muerte", señala Rosa Sala Rose
Marlene Dietrich
eliminó la dimensión marcial y la 'desnazificó'.
La cantaban tanto
la División Azul y las SS como las presas de Birkenau.
Acaso "única
contribución positiva de los nazis al mundo", como dijo John
Steinbeck, pero, ay, la favorita de Pinochet, a esa canción,
probablemente la que más define el siglo XX junto con La
Internacional e Imagine, ha consagrado un libro
apasionante la germanista Rosa Sala Rose. Lili Marleen: canción
de amor y muerte (Global Rhythm) sale a la venta la semana
próxima e incluye un CD con diferentes versiones, incluida la
cantada en 1942 por Edda Göering, de tres años, la hija del mariscal
del Reich.
La historia de la
canción está oscurecida por las brumas de la leyenda: ¿fue dedicada
a una sobrina de Freud, Lilly Freud-Marlé, y por tanto los nazis
cantaban estrofas inspiradas por una judía? ¿Trató de suicidarse la
cantante que la hizo célebre? No es el menor de los méritos de Rosa
Sala Rose en esta auténtica biografía de una canción su esfuerzo
para separar la verdad de la fábula.
El autor de la letra
fue Hans Leip. La creó como un poemita y, pillastre, en su título
unió a las dos chicas que le gustaban, la carnal Lili (Betty), hija
de unos verduleros, y la sofisticada y liberal enfermera Marleen.
Los versos, hijos de la experiencia de la I Guerra Mundial, fueron
compuestos en 1915, mientras su autor esperaba para partir al frente
de los Cárpatos. Cuentan la historia de un centinela que va y viene
entre las jambas del portal del cuartel y, mientras observa la
farola bajo la que se solía encontrar con su amada, evoca
melancólicamente su amor. En una segunda fase, Leip incluyó dos
estrofas más que le dan un remate sombrío y hasta macabro, con el
soldado muerto. Ese final fantasmagórico aparece o desaparece en las
distintas versiones, pero, significativamente, está en la que tanto
les gustaba a los soldados de la Wehrmacht.
"Es una canción de
amor, pero también de muerte, una mezcla de Eros y Tánatos", explica
Sala Rose, apartando una mecha pelirroja de sus intensos ojos
azules. La autora, que ha pasado 11 años recopilando material sobre
la canción, no ha querido desmitificarla, algo que considera
imposible, sino desvelar sus ambigüedades y paradojas y revelar
hasta qué punto, hija de su época, no podía ser una canción
inocente.
Marlene Dietrich
Lale Andersen
En su existencia son
definitivos tres mentirosos oportunistas, sus tres progenitores:
Leip, que vivió bien bajo el nazismo; el compositor definitivo,
Norbert Schultze, miembro del partido, y la cantante Lale Andersen
(cuyo nombre real era Berta Brunnenberg),
una superviviente nata. Es curioso que Lili Marleen se haya
hecho famosa cantada por mujeres porque estaba pensada para que la
cantara un hombre. Esa ambigüedad sexual, sin embargo, es uno de sus
encantos y ayudó a convertirla luego en icono gay. Schultze le dio
el punto marchoso -y nunca mejor dicho-. De hecho, el
despreciable tipo era un experto en marchas militares: apodado "Schultze
el de las bombas", fue el autor de la cancioncilla nazi que animaba
a bombardear Inglaterra y también compuso ese simpático hit
que fue el himno del Afrika Korps: Los panzers ruedan sobre
África. Según la leyenda, Schultze improvisó los acordes de
Lili Marleen al piano la Noche de los cristales rotos, el
gran pogromo nazi. Más realista es la versión de que los fusiló de
un anuncio de pasta de dientes.
Lale Andersen (Berta Brunnenberg) , la interprete
original de Lili Marlene la cantó para la TV
alemana en 1968
Del disco, lanzado en
1939, en el que Lili ¡iba en la cara B!, sólo se vendieron
700 copias. El éxito le llegó de manera casual a la canción cuando
la emitió en 1941 para todos los frentes la emisora militar alemana
de Radio Belgrado. Ése fue su nacimiento como mito. Desde ese
momento, los soldados no dejaron de pedirla masivamente. El fenómeno
inquietó a las autoridades alemanas: por incontrolable y porque,
desgarrada historia de pena y muerte que se regodea en el dolor, no
parecía una canción muy optimista, precisamente. Vamos, que si ya es
triste oírla ahora cuando se acaba una relación, imagínense en
Stalingrado. Es cierto que también sublimaba la muerte en combate.
En torno a la canción
se desarrolló, como documenta Sala Rose, una durísima lucha de
propaganda. Conscientes de que no tenían nada así y de que sus
soldados estaban peligrosamente seducidos por la canción enemiga,
los Aliados trataron de apropiársela. En 1943, la canción se
internacionaliza completamente al cantarla para el ejército de EE UU
Marlene Dietrich, que eliminó la dimensión soldadesca y
desnazificóLili Marleen para convertirla en una
chanson sentimental, cambiando la trompeta por el acordeón.
Hoy, Lili Marleen
sigue haciendo llorar a los viejos veteranos y fascina e intriga a
los adultos, pero resulta desconocida para los jóvenes. Inmortal,
resonará siempre en la banda sonora del más atroz de los siglos: "Vor
der Kaserne / vor dem grosen Tor..."