AFP — DLG 05 de mayo de 2008
La procreación con madres
sustitutas( o "vientres de alquiler") está revolucionando el
concepto tradicional de familia en Estados Unidos y permite que
cada vez más parejas homosexuales tengan hijos.
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Michael Eidelman
y A.J. Vicent viven en New York junto con
sus dos hijos, Connor y Katherine, nacidos
gracias a una madre sustituta.
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Katherine y
Connor son mellizos, van a cumplir tres años el 30 de junio y
viven en un apartamento del barrio Chelsea de Nueva York con sus
dos papás, que invirtieron amor, tiempo y unos 150.000 dólares
para construir su familia.
Los padres,
Michael Eidelman y A.J. Vincent, viven en pareja hace años y
para procrear adquirieron óvulos de una mujer del Estado de
Washington (oeste), fecundados por ambos y gestados a cambio de
dinero por otra mujer, de Ohio. Cada uno es padre biológico de
uno de los dos niños, concebidos 'in vitro' y traídos al mundo
por la madre sustituta en Los Ángeles (California), donde las
leyes ponen menos barreras a las familias homosexuales.
"Sin duda, el día
a día nos plantea desafíos, y uno nunca puede prever todo, pero
por otro lado esto es lo más gratificante que me haya tocado
vivir", cuenta a la AFP Eidelman, dermatólogo de 40 años que
ejerce en Nueva York.
Para conectar a
los interesados, ocuparse de las cuestiones legales y médicas
recurrieron a Circle Surrogacy, una empresa especializada de
Massachusetts, otro Estado con leyes igualmente permisivas en la
materia.
"En 12 años de
actividad, crecimos un 6.000%, sin jamás tomar préstamos y con
ganancias cada mes. Esperamos duplicarlas en los próximos 2 años
y medio", comentó Weltman, cuya empresa, Circle Surrogacy,
tiene un 60% de clientes en Estados Unidos y un 40% en el
extranjero, llegados de 29 países, principalmente Europa, donde
la práctica comercial está prohibida.
Su agencia
comenzó con un 10% de clientes gay y ahora son el 80%, de los
cuales sólo un 20% no tienen pareja. Y asegura que por lo
general se trata de historias con final feliz. "De las 250
parejas que ayudamos, sólo cuatro se separaron, o sea menos de
un 2% de rupturas, comparado con la media nacional, que es del
50%", dijo el experto.
Weltman adelantó
una explicación: se trata de niños traídos al mundo "por padres
que realmente quieren tenerlos, y que los van a amar".
El 'gay baby boom'
es visible en parques y guarderías: familias con dos papás ya no
sorprenden a casi nadie en Nueva York, donde sin embargo siguen
en pie barreras legales contra el casamiento homosexual.
Sanford Benardo,
presidente de otra empresa especializada de Boston, el Northeast
Asisted Fertility Group, dice tener clientes en Estados Unidos,
Asia, Oriente Medio y también Europa, donde la operación
comercial está prohibida. "Se trata de una práctica cada vez más
difundida, y no sólo entre los famosos, porque la gente ya no lo
ve como algo extraño", dijo Benardo.
Tener un hijo con
un vientre alquilado cuesta como mínimo 100.000 dólares, de los
cuales la madre sustituta cobra unos 25.000 y la madre
biológica, que aporta el óvulo, entre 4.000 y 10.000 dólares. El
resto va para la agencia especializada, los gastos médicos y los
abogados.
Según la Academia
norteamericana de pediatría, entre 1 y 9 millones de niños
menores de 18 años viven actualmente con padres del mismo sexo.
Henry es un
hermoso bebé de ojos azules que va a cumplir dos años en agosto.
También vive en Nueva York, con sus dos padres gay, Christopher
Hietikko y Jeffrey Parsons. Conoce a la madre que lo trajo al
mundo, Jessica, una lesbiana de California que en este caso
también es su madre biológica. "Nos volvimos muy cercanos y
seguimos siéndolo, no queríamos que fuese un arreglo negociado,
sino más bien la creación de una familia", explicó a la AFP
Jeffrey Parsons, padre de Henry y profesor de psicología.
Jeff y Chris
ignoran cuál de los dos es el padre biológico. "Todavía no
hicimos el test de ADN. Lo haremos cuando estemos listos para
tener un segundo hijo, y entonces le tocará al otro" ser padre.
Para dar igualdad de oportunidades a sus espermatozoides, al
realizar la primera inseminación artificial hicieron un cóctel
de semen. "Pusimos nuestras muestras en un vaso, las mezclamos e
hicimos la inseminación con una jeringa".
El niño nació en
California y por eso los dos padres figuran en la partida de
nacimiento. En su calidad de psicólogo, Parsons asegura que los
chicos nacidos en una familia de ese tipo son tanto o más
felices que los otros. "Las investigaciones demuestran
claramente que lo que más necesitan los niños, para la
competencia y la supervivencia, es un hogar seguro y con amor.
Realmente, no importa que haya dos madres, dos padres, un padre
o una madre soltera, siempre y cuando el niño se sienta amado",
dijo.
Parsons cuenta
que el mes pasado se fueron los tres de vacaciones en un crucero
para familias como la suya. "Había tal vez quinientos niños:
todos con padres homosexuales, allí me di cuenta de lo felices
que eran".