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Un beso en los labios entre dos
jugadores en el ultimo “clásico” entre la U y la Alianza ha
causado mucha polémica y muchos comentarios homofóbicos.
No me sorprenden estos comentarios porque ya había escuchado
comentarios homofóbicos similares. Lo que sí, conviene
problematizar de manera diferente este "debate".
Es bueno empezar por la sospecha de que el fútbol y tirar tienen
cosas en común, de hecho son actividades eminentemente físicas,
donde el cuerpo es protagonista, y sensaciones diversas como el
placer, el dolor, o la tensión son comunes.
Antes de hablar de homosexualidad sería importante hablar de
homoerotismo, como la capacidad de erotizar entre personas
(construidas o leídas como) del mismo sexo/género. En Occidente
hay una represión sistemática por cualquier tipo de
manifestación homoerótica en espacios públicos, No obstante,
obviamente hay explosiones de homoerotismo normalmente avaladas
en contextos lúdicos como borracheras.
El fútbol es un espacio de
representación (socialmente) masculino y resulta importante
porque el deseo y el erotismo lo definen. Siendo el fútbol un
deporte tan físico, pasional, pulsional, violento,
placentero/doloroso, a mi no me sorprende que las celebraciones
(casi post orgasmos) den pie a besos, abrazos profundos, etc.
Los ineptos directivos, técnicos así
como los comentaristas de fútbol (igualmente ineptos ) deberían
ser más consecuentes y menos ciegos porque finalmente no creo
que no vean que en la cancha de fútbol normalmente tienes a
hombres jóvenes, atléticos, muchos atractivos, rozándose y
frotándose los cuerpos, persiguiéndose unos a otros,
convirtiendo las piernas de los otros jugadores en focos de
atención y deseo del público. ¿Eso no les suena ya de por sí
suficientemente homoerótico? Tal vez sí, y el problema radique
en que un beso lo que hace es simplemente explicitar estos
contenidos no heterosexuales en el espacio público.
La orientación sexual de los jugadores en cuestión no es el tema
central. Lo que importa es lo que hacen en la cancha, y lo que
hicieron allí era una "mariconada".
¿Dónde está el peligro? El peligro
radica en como un comentarista deportivo dijo que los niños vean
besándose a dos hombres bien machos y piense que es normal. Este
argumento es brillante, pero su brillantez necesita ser sacada a
la luz. El gran problema es que los que se besan no son dos
seres fijados en la categoría maricón, no se está besando una
travesti o un peluquero, sino dos ideales de hombría y
masculinidad. Y así como en Brokeback Mountain que lo que le
dolió a los gringos no fue ver a maricones en el cine, ya los
habían antes y en muchos tamaños y colores, sino ver a su hombre
ideal "el cowboy" como un maricón.
La protesta entonces es "no se besen sin que antes hayan sido
fijados por mi como un maricón", "no evidencies que puedo
desearte", "no evidencias que mi niño puede desearte". Si hay
algo que celebrar es que con suerte muchos niños acaban de
descubrir en el fútbol que esas piernas musculosas y velludas
también pueden y de hecho son objetos de deseo.
Aquí dejo una galería que explicita
el homoerotismo constitutivo del fútbol. En verdad es una excusa
para poner fotos de la única razón por la que vi el último
mundial de fútbol, Cristiano Ronaldo.


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