02 de junio de 2008
Investigadores de la Universidad Brigham
Young en Provo y de la Facultad de Medicina Johns Hopkins en
Baltimore (de Utah y Maryland, respectivamente, en EE UU) han
confirmado que las células
dendríticas foliculares (CDF) atrapan y retienen grandes
cantidades de ARN del VIH en los folículos del tejido
linfoide secundario, por lo que
constituyen un importante reservorio del virus (algo que
se sospechaba desde hacía tiempo, pero que hasta ahora no se
había podido demostrar).
Las CDF son un tipo de leucocitos, con largos tentáculos, que se
hallan en los ganglios linfáticos, el bazo y los tejidos
linfáticos de las mucosas. Su principal misión es captar
antígenos que luego presentan en su superficie a los linfocitos
CD4 para que éstos desencadenen una reacción inmunitaria.
Con este descubrimiento, publicado en el número de junio de
Journal of Virology, las
CDF se suman definitivamente a los macrófagos y los linfocitos T
CD4 con infección latente, otras dos clases de células
inmunitarias cuyo papel como reservorios del VIH era bien
conocido. La existencia de este
tipo de reservorios impide que se pueda eliminar el virus del
organismo con los tratamientos disponibles en la actualidad.
Las células dendríticas foliculares mantienen las partículas del
VIH fuera del alcance de los fármacos que circulan por el
torrente sanguíneo, con lo que contribuyen a que la infección
persista. Aunque había indicios de que las CDF podían esconder
el virus, hasta ahora los expertos se habían encontrado con
serias dificultades para poder penetrar en el interior de estas
células y confirmar, sin ningún género de dudas, si albergaban
partículas virales potencialmente activas.
Según Gregory Burton, el bioquímico responsable del equipo de
investigadores que ha realizado el estudio, “la CDF es una
célula extraña, y sus largos brazos tienden a aferrarse a los
tejidos donde se encuentra. De ahí que cuando se intenta que los
brazos se suelten para poder separar las diferentes células, la
célula dendrítica folicular puede resultar destruida en el
proceso”.
Burton y su equipo de colaboradores llevaban tiempo tratando de
descubrir el modo de penetrar en las CDF de personas con VIH.
Para ello, idearon un método que consistía en digerir el tejido
con enzimas y en separar las células dendríticas foliculares con
un clasificador celular y con anticuerpos específicos que
reaccionan con estas células.
Tras conseguirlo, efectuaron una serie de experimentos para
averiguar lo que sucedía con el VIH atrapado en las CDF. Tal
como habían previsto por sus experimentos previos en ratones,
los resultados de las pruebas evidenciaron que, a pesar de la
terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), las células
dendríticas foliculares humanas tenían capacidad para almacenar
VIH infeccioso y con capacidad de replicarse.
Pero también descubrieron algo más: a partir de las muestras
tomadas, vieron que el VIH que albergaban las CDF seguía mutando
y, por tanto, se diversificaba genéticamente. De hecho,
observaron variantes virales
resistentes a fármacos que no estaban presentes en ningún otro
lugar, así como una diversidad genética excepcionalmente
elevada.
Según los autores del estudio, “estos datos indican que
las CDF representan un
importante reservorio de VIH infeccioso y diverso, y por tanto
proporcionan un mecanismo para la persistencia viral durante
meses o años”.
Burton y su equipo de colaboradores planean obtener más
financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH,
en sus siglas en inglés) para explorar posibles vías para
neutralizar el reservorio viral en las células dendríticas
foliculares.
Pedro Pérez
Fuente:
Medical News Today / Grupo de
Trabajo sobre Tratamientos del VIH
Referencia:
Burton GF, Keele BF, Tazi L,
Gartner S, et al. “Characterization of the Follicular Dendritic
Cell Reservoir of Human Immunodeficiency Virus Type 1”. J Virol.
June 2008; 82 (11): 5.548-5.561.