Utilizando
métodos de análisis filogenético los investigadores de la
Universidad de Edimburgo han sido capaces de reconstruir el
camino que ha seguido en Londres el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) a la hora de infectar a
gays y hombres que tienen sexo con otros hombres.
El profesor de genética evolutiva Andrew
J. Leigh Brown y sus compañeros de investigación analizaron
y compararon las secuencias genéticas del VIH obtenidas de
las muestras sanguíneas de
2.126 pacientes seropositivos, la mayoría
homosexuales, que entre 1997 y 2003 acudieron al Hospital
Chelsea y Westminster, la mayor clínica británica que
atiende a personas con VIH.
Los resultados de este trabajo,
publicados en
'PLoS Medicine', muestran que 402 pacientes estaban
infectados con la misma cepa del virus (subtipo B) y las
diferencias genéticas entre ellos no superaban el 5%, lo que
quiere decir que estos individuos estuvieron en contacto
estrecho unos con otros.
Un análisis más detallado ha permitido a
los autores identificar la procedencia concreta de este
virus. Así, explican que su
origen se encuentra en seis grupos de hombres, con
poco más de 10 individuos cada uno, que mantenían contactos
sexuales esporádicos a finales de la década de los 90.
Además, los investigadores han sido
capaces de descubrir que "al menos el 25% de los contagios
se produjo durante los
primeros seis meses de la infección de una persona,
mientras que el resto de las transmisiones ocurrieron en un
periodo de tres o cuatro años a partir de 1995.
"Comprender cómo se ha propagado el VIH
es vital para controlar la epidemia", declara a elmundo.es
el profesor Leigh Brown. "Con nuestra aproximación, para la
que hemos utilizado una técnica conocida como
'filogenética molecular',
hemos descubierto que la transmisión del VIH entre
homosexuales se produjo frecuentemente entre grupos de
individuos que quedaban para mantener relaciones, formando
mini-epidemias en
las cuales el virus se propagaba a muchas personas en cortos
periodos de tiempo", añade este experto.
Estrategias más efectivas
El
estudio viene a confirmar que el rápido crecimiento de la
epidemia de sida en Londres durante los últimos años de la
década de los 90 se produjo, en parte, por la rápida
transmisión del virus en los grupos de contacto sexual
ocasional, donde la infección pasaba de uno a otro en
cuestión de meses.
Los autores indican que la información
sobre las redes de contactos sexuales puede servir, primero,
para alertar a aquellas personas que participaron alguna vez
en uno de estos grupos y que no se han hecho las pruebas del
sida, así como para desarrollar estrategias de prevención
más efectivas y orientadas a estas comunidades, en las que
parece que la percepción del riesgo ha disminuido, ya que
hasta el 45% de los varones que tienen relaciones con
personas de su mismo sexo reconoce haber mantenido
un contacto anal sin
protección durante el último año.
"Una de las preocupaciones que genera
esta forma de transmisión del virus es la
posibilidad de que surja
una epidemia de virus resistente a los fármacos,
aunque de momento no hay ninguna evidencia de que haya sido
así", señala el profesor de Edimburgo.
Un comentario que acompaña al estudio,
firmado por Christopher D. Pilcher, de la Universidad de
California (San Francisco, EEUU), indica que si estos
resultados se confirman con otros estudios, el
descubrimiento debe llevarnos a "elaborar nuevas estrategias
de control y prevención".