(Agencias)
Stephen Barr, un virólogo molecular del Departamento de
Microbiología Médica e Inmunología e la Universidad de Alberta,
Canadá, anunció que su equipo de trabajo identificó un gen
conocido como TRIM22, que es capaz de bloquear la infección por
VIH en las células y con ello el desarrollo del virus.
“Cuando añadimos este gen a las células infectadas impide el
ensamblaje del virus”, explica. “Esto significa que el virus no
puede, a partir de ese momento, salir de la célula con el fin de
infectar otras, bloqueando así la propagación del virus”.
Además, Barr y su equipo consiguieron prevenir a las células de
atacar al gen TRIM22, causando de este modo un interesante
fenómeno: la respuesta normal del interferón, una proteína que
coordina ataques contra infecciones virales y había resultado
completamente inútil ante el avance del virus del sida.
“Esto significa que TRIM22 es una parte esencial de la capacidad
de nuestro cuerpo para luchar contra el VIH. Los resultados son
increíblemente emocionantes porque muestran que nuestro propio
cuerpo tiene un gen capaz de detener la propagación del virus
del sida”.
Uno de los mayores desafíos a la hora de luchar contra este
virus es su capacidad de mutar y evadir las medicaciones.

Los medicamentos antirretrovirales presentados a finales de los
años noventa interfieren en la capacidad del virus para producir
copias de sí mismo pero, aunque son efectivos, no erradican el
virus. Ahora Barr y su equipo han descubierto un gen que puede
hacer de manera natural el trabajo de los antirretrovirales.
“Siempre aparecen nuevas cepas del VIH resistentes a los
medicamentos, de modo que la tendencia natural ha sido
desarrollar los medios para bloquear al virus. El descubrimiento
de este gen, que es natural en nuestras células, podría
proporcionarnos una vía de escape diferente a lo visto hasta
ahora”, afirma Barr.
“El gen impide la replicación del virus, así que, en un futuro,
podremos realizar medicamentos o vacunas que imiten los efectos
que consigue este gen.
“Actualmente nos encontramos intentando comprender por qué este
virus no funciona en gente infectada de VIH y si hay manera de
activarlo en estos enfermos. “Esperamos que nuestra
investigación marque las pautas en el diseño de nuevos fármacos
y vacunas que puedan impedir la transmisión del VIH de persona a
persona y la propagación del virus en el organismo infectados,
de modo que se bloquee la aparición del sida”, destaca Barr.
En el mundo hay 33.2 millones de personas que viven con VIH y de
ellas unos 2.5 millones son niños menores de quince años y casi
la mitad —15.4 millones— son mujeres, dice el reporte “La
situación de la epidemia del sida en 2007”, del Programa
Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida).
En 2007 se registraron 2.5 millones de nuevas infecciones (en
2.1 millones de adultos y 420,00 niños) y murieron 2.1 millones
de personas infectadas (1.7 millones de adultos y 330,000
menores de 15 años), abunda.
Las cifras significan que cada día 6,849 personas contrajeron el
VIH y fallecieron 5,753. Cada minuto cuatro personas se
contagiaron y tres fallecieron.
En 2006, indica Onusida, había 39.5 millones de personas con
VIH, se produjeron 4.3 millones de nuevas infecciones y 2.9
millones de personas fallecieron como consecuencia de
enfermedades relacionadas con el sida.
El gen TRIM22 abre una puerta de esperanza para detener y,
posiblemente erradicar naturalmente, la epidemia del sida y
mantener vivas a las personas infectadas